Diario del Encuentro CLM: Jueves 20 de agosto · África y la Familia Carismática

Hoy ha sido el Día de África y de la Familia Carismática. Hemos comenzado conociendo la realidad de las Comunidades Laicas Marianistas en África: presencia en ocho países, muchas comunidades y, sobre todo, comunidades muy jóvenes. Una realidad con dificultades, pero también llena de vida, alegría y esperanza.

Hemos vivido además un momento muy especial: la elección del nuevo Equipo Internacional. Termina su etapa un equipo con una importante presencia de nuestra Provincia de Zaragoza: Boris como presidente,!!! como le quieren todos!!! , Cristina como secretaria y Félix como asesor internacional. Pero nuestra presencia continúa: Leles, de Almería, ha sido elegida responsable de Europa. ¡Qué suerte tenemos de contar en nuestra familia con personas tan comprometidas y generosas, capaces de ofrecer su tiempo y su disponibilidad al servicio de la Familia Marianista en todo el mundo! Hoy os invito especialmente a rezar por el equipo saliente y el nuevo y a dar gracias a Dios por tantas personas que creen en esta familia y entregan parte de su vida por ella.

La segunda parte del día ha estado dedicada a la Familia Carismática. Hemos compartido una preciosa mesa redonda sobre el presente y el futuro de la Familia Marianista con los superiores de los religiosos André y Suzanne y con María Eliana, de la Alianza Marial, y Boris, representando a los laicos. Y Félix Erdozia, nuestro asesor internacional, nos ha regalado una reflexión muy inspiradora sobre qué significa realmente tener un carisma.

Un carisma es un don gratuito de Dios. Surge ante una necesidad y es inspirado a una persona que, con creatividad y pasión, lo recibe y lo desarrolla. Es un impulso, una fuerza creadora que viene de fuera de nosotros: la fuerza de Dios que personaliza el Espíritu Santo. Y nuestra tarea hoy no consiste simplemente en repetir lo que hicieron nuestros fundadores, sino en volver a aquellas intuiciones profundas y permanentes que recibió el Padre Chaminade, cambiarles el ropaje y hacerlas vida en nuestro mundo. Porque un carisma no es una fórmula ni algo que se pueda simplemente leer: un carisma es vida.

¿Y cuál es nuestro carisma? Félix se ha atrevido a resumirlo en cuatro palabras que me parecen preciosas: MISIÓN, FE, MARÍA y siempre EN COMUNIDAD. Ese es el regalo que hemos recibido, el que une a nuestra familia y el que estamos llamados a aportar a la Iglesia.

Y tú, que estás leyendo esto, ¿sientes ese regalo recibido? ¿Sientes ese carisma? ¿Sientes que esa manera de vivir una Iglesia madre, una Iglesia que acoge, cuida y acompaña sin preguntar, es también tu manera de ser Iglesia?

Si es así, sigamos diciendo SÍ, sigamos construyendo un mundo más justo y, como nos recuerda hoy el Evangelio, sigamos amando, amando y amando.